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29 de septiembre de 2026

Consentimiento para datos de salud: qué estás pidiendo

El consentimiento para datos de salud tiene reglas propias. Distingue aviso de privacidad, autorización escrita y excepciones en el consultorio privado.

¿La firma de ingreso autoriza cualquier uso del expediente? El consentimiento para datos de salud es, como regla para datos sensibles, expreso y por escrito; existen excepciones legales que deben revisarse. El aviso de privacidad informa sobre el tratamiento. La carta para un acto médico responde a otra decisión.

En el mostrador hay una tabla con tres hojas y una pluma amarrada. El paciente pregunta cuál debe leer. “Firme abajo en todas”, responde alguien desde el teléfono. Se obtuvieron tres firmas, pero sigue sin saberse qué explicación acompañó a cada una.

Consentimiento para datos de salud: la regla y sus excepciones

La salud es información sensible. La ley federal que regula los datos en posesión de particulares incluye el estado de salud presente o futuro en esa categoría y, en su artículo 8, establece el consentimiento expreso y por escrito para tratar esos datos mediante los mecanismos de autenticación que describe.

La regla se lee junto con las excepciones del artículo 9. Entre ellas están las obligaciones derivadas de una relación jurídica, ciertas emergencias y el supuesto de datos indispensables para atención médica mientras la persona no esté en condiciones de consentir, con las condiciones de secreto profesional que señala el texto.

No basta decir “somos médicos”. Hay que identificar qué supuesto sostiene el tratamiento concreto y dejarlo claro en el procedimiento del consultorio, porque una excepción para atender determinada situación no explica por sí sola un uso posterior con otra finalidad.

Me parece más útil resolver esa pregunta antes de mandar imprimir cien formatos. Reunir firmas por costumbre puede ocultar un procedimiento mal entendido, igual que invocar una excepción de memoria. Para cada uso, ubica la finalidad, los datos necesarios y el fundamento que estás siguiendo.

Qué cambia entre informar y pedir autorización

El aviso de privacidad permite conocer quién trata los datos, con qué fines y mediante qué mecanismos se ejercen los derechos. Los artículos 14 y 15 de la misma ley desarrollan esa información. Tenerlo disponible forma parte del trabajo, incluso cuando estás revisando una excepción al consentimiento.

Son preguntas diferentes. El paciente necesita entender qué ocurrirá con su información y, cuando debes recabar su consentimiento, expresar esa voluntad con la forma requerida, sin que una instrucción de recepción mezcle todo bajo el rótulo ambiguo de “papelería de ingreso”.

Documento o decisiónPregunta que atiende
Aviso de privacidad¿Qué harán con mis datos?
Consentimiento para datos¿Autorizo este tratamiento de información?
Carta para un acto médico¿Acepto el acto que me explicaron?

La guía del aviso de privacidad del consultorio ayuda a revisar la primera parte. La de consentimiento informado para la atención aborda la conversación y la carta del acto médico.

A lo que voy es a quitarle ambigüedad a la firma. Si un formato reúne varios apartados, cada decisión necesita seguir siendo comprensible. No conviertas la aceptación de una atención en permiso abierto para enviar información a cualquier destinatario o utilizarla con fines que nunca se explicaron.

La finalidad también se revisa cuando cambia el uso

Un paciente entrega estudios para su consulta y meses después alguien quiere usar el material en una actividad ajena a esa atención. El hecho de conservarlo en el expediente no responde por sí solo si puedes destinarlo a ese nuevo propósito.

La ley es concreta. Su artículo 11 limita el tratamiento a las finalidades del aviso y establece que, si se pretende una finalidad distinta, se requiere obtener nuevamente el consentimiento; el artículo 12 pide que los datos sean necesarios, adecuados y relevantes para las finalidades previstas.

En una reunión del consultorio, una compañera encuentra una autorización vieja dentro de una carpeta y dice: “Aquí firmó todo”. Al leerla, la hoja se refiere a recibir atención y conservar sus documentos, pero nadie puede señalar dónde se explica el uso que ahora quieren darles.

Empieza por esa diferencia. Describe el nuevo uso antes de decidir qué autorización necesitas. También revisa si hacen falta todos los datos que pensaban compartir. Una copia completa del expediente puede llevar información que no tiene relación con la tarea propuesta.

Conserva una constancia que puedas localizar y leer

La evidencia necesita ser legible. Guarda el documento completo, identifica a qué paciente y finalidad corresponde, y conserva la relación con el aviso o formato utilizado para que otra persona del equipo pueda reconstruir qué se informó sin depender de tu recuerdo.

En Amélie, Documentos permite incorporar un archivo PDF o una imagen al expediente y elegir el tipo de documento. Para una constancia administrativa que no sea un estudio, revisa la opción Otro documento. El archivo guardado permite conservar la evidencia; su contenido y alcance merecen revisión propia.

Sección Documentos con tipo Otro documento y campo para incorporar un PDF o una imagen

Imagen ilustrativa.

Guardar no autoriza.

Si recibes una revocación, atiéndela mediante el mecanismo de tu aviso. El artículo 7 señala que puede revocarse el consentimiento sin efectos retroactivos. Eso exige revisar el uso que se desea detener y las obligaciones de conservación, no borrar por impulso toda la historia de atención.

Lleva a recepción una copia en blanco de los documentos de ingreso. Pide que te expliquen, con sus propias palabras, qué decisión corresponde a cada firma y qué hacer cuando el paciente pregunta. Donde aparezca un “es requisito y ya”, falta una explicación que tú puedes ayudar a corregir.